Aquiles

MIEMBROS

Presidente: Rafael Pardo Rios.
Vicepresidente: Juan Campillo Conesa.
Secretario: Antonio Avilés España.
Tesorero: Antonio Miro Gonzalvez.
Sardineros: Mariano Romero Galindo
Santiago Manzanares Rufete
Gines Escudero García
Antonio Serrano Kalenko
Pedro Martínez Riquelme
Pedro Martínez Albaladejo
Alfonso Martínez Martínez
Francisco Martínez Micol
Antonio Pellicer Barceló
Jose Luis Sanz Moreno
Luis Sánchez Alcaraz
Juan Luis Molina Tomás
Eduardo Rodríguez Burruezo

EL REINADO EFIMERO DEL PITO

No hay documento alguno que haga referencia a la aparición del pito en el Entierro de la Sardina. Sabemos, eso sí, que a principios del pasado siglo XX sé utilizaba ya en este singular festejo y que, incluso, sé obsequiaba a los espectadores. Pero cuando y porque empezó a tener protagonismo es una incógnita más qué tiene nuestro particular “Entierro”.  Instrumento de viento imprescindible hoy en día es símbolo, santo y seña, de todos los grupos sardineros y en especial de nuestro “Aquiles “qué siempre los ha regalado a manos llenas y qué lo ha potenciado hasta el extremo de ser, uno grande de madera modelo antiguo, nuestro humilde trofeo cuando públicamente queremos premiar a alguien por su trabajo en favor del festejo o incluso, no olvidarlo, tenemos un componente conocido por todos los “sardineros” qué es nuestro “Juan el Pitos” defensor acérrimo de este clásico artilugio.

 No en vano fuimos los de nuestro grupo los que hicimos posible la aparición del clásico pito de madera qué tan común era en los años cuarenta del pasado siglo cuando vino para quedarse y sustituir a aquellos otros de “hoja de lata” qué, con un garbanzo seco en su interior, hizo las delicias de nuestros abuelos en aquellas noches cuando el fantasmagórico cortejo sardinero discurría por las estrellas calles de la ciudad, carrozas tiradas por caballos, y qué recorría entre otras San Cristóbal, Cuatro Esquinas, Trapería, Platería, Plaza de la Cruz o Soportales. Algo qué, hoy en día, es impensable, por supuesto,  por las dimensiones de las actuales carrozas. 

Sepan aquellos qué me lean, si los hubiere, que el desfile de los grupos la mañana del sábado sardinero, sé organizó para “regalar e inundar Murcia de pitos”. No sé daba ningún otro objeto al público qué nos contemplaba por las calles. Un invento, otro más, qué en su día tuvo el inolvidable Pepe Carreres, primer presidente de la Agrupación Sardinera, y creador junto a aquel extraordinario Comité del calendario festivo que disfrutamos hoy. A ellos, entre otras cosas, debemos el protagonismo qué tiene en la actualidad “el pito”.

El” Entierro de la Sardina” en la segunda mitad de los pasados años setenta estaba a punto de desaparecer. Apenas quedaban cinco o seis grupos. Hasta el extremo de qué aquella comisión de fiestas qué sé encargaba del Bando y el Entierro, pidió ayuda a la Asociación de la Prensa, a los periódicos Línea y La Verdad junto a Radio Murcia y Radio Juventud para potenciar con todas sus fuerzas las Fiestas de Primavera. Fue en aquellos años finales de los setenta e inicios de los ochenta cuando un grupo de valientes y entregados murcianos crearon la “Agrupación Sardinera” y el festejo cambió por completo y llegó al momento presente con todo su esplendor. Fueron años de cambios en todos los sentidos. Sé crearon nuevos grupos, entre ellos nuestro “Aquiles” y se acoplaron “Testamento y Velatorio” el jueves y viernes anterior al gran “sábado sardinero”. Y aquí en este punto es donde aparece y cobra protagonismo “el pito”.

Pepe Carreres, qué en paz descanse, decide qué ese pequeño instrumento sé convierta en seña de identidad del festejo y quiere potenciarlo al máximo. Para ello se toma la decisión de qué el sábado del Entierro, por la mañana, los grupos solamente darían pitos a todos los qué salían al paso del pasacalle de los grupos. Recuerdo qué llevábamos grandes bolsas de tela, colgadas de nuestro hombro, con miles de pitos qué repartíamos a manos llenas en el recorrido matinal. No sé daba nada más. Solo pitos. Y Murcia era un auténtico “pan demonium”, un reino infernal, donde únicamente se escuchaba el estridente sonido de los pitos por todas las calles y plazas de la ciudad por mucho qué estuvieran alejadas del centro urbano. Fue, muchos años después, cuando empezaron a darse peluches, pulseras, collares y todo el extenso surtido de regalitos qué hoy en día sé entrega a los espectadores. Pero el origen, el comienzo, el inicio, fue solo para exaltación del pito y reparto a manos llenas a todos los qué contemplaban el singular desfile de grupos y charangas. Incluso en la cena de gala, qué sé celebraba entonces en la desaparecida discoteca “La Carroza” junto a los platos y cubiertos, nos encontrábamos un puñado de pitos y al final, tras las intervenciones protocolarias, aquello era una auténtica locura pues todo el mundo utilizaba el pito para hacerse notar. De aquellos años vino también la canción del inolvidable José María Galiana cuando decía “Un pito y una espada son un tesoro” Luego aparecería el documental “Locos por un pito” o incluso la actual “Pitocrónica” cuyo origen no fue otro qué hacer una exaltación del humilde instrumento de viento. 

Han pasado los años, inexorablemente pasa la vida, y aquellos recuerdos más parecen “batallitas de abuelo cebolleta” qué sé resiste a olvidar lo qué fueron las verdaderas raíces de todo cuanto disfrutamos hoy en día. Pero la historia y el protagonismo del pito es ese y no hay que inventar nada porque todo está inventado ya a estas alturas de la vida. Siempre lo he dicho y lo seguiré diciendo hasta el último aliento qué tenga, Murcia, tiene una deuda impagable con aquellos “locos del Comité” presidido por el inolvidable Pepe Carreres qué sentaron las bases e hicieron todo lo posible, y más incluso, para qué no desapareciera nuestro Entierro de la Sardina. Sé rescató el himno sardinero, olvidado ya en aquellos años. Sé creó el Testamento y el Velatorio. Sé amplió a tres días el calendario festivo y sé tomaron las calles por los diferentes grupos. Se implantó el sábado por la mañana para hacer también desfiles y regalar pitos, como hemos dicho antes, y sé amplió el número de grupos participantes dando lugar al nacimiento, entre otros, de nuestro “Aquiles”

Hoy, el pito, sigue reinando en los días del festejo. No dejará nunca de ser el gran protagonista y su sonido es la banda sonora de una película única qué solo los murcianos sabemos representar como nadie. 

Y los componentes del “Grupo Sardinero Aquiles “en nuestros desfiles callejeros junto a peluches, sortijas, pulseras y muñequitos de mil formas y colores, llevamos en nuestras bolsas, miles de pitos qué seguimos regalando a manos llenas a todos los qué nos ven desfilar porque entendemos qué, el pito, es el rey de una fiesta única y qué su reinado es efímero, sí, pero es imprescindible en esos días donde la primavera reina con todas sus fuerzas y Murcia es un florido vergel, con aromas de azahar y galán de noche,  donde hachones y bengalas ponen luz a las noches más fantasmagóricas del año mientras el sonido estridente de los pitos sé adueña del paisaje y el paisanaje componiendo un extraordinario concierto para los sentidos. 

Alberto Castillo Baños 

Pitocrónico 2017 

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